La educación sexual no ocupa lugar

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...y da mucho placer.

Normalmente suele pasar que una persona se siente conocedora de su sexo e incluso piensa que sus relaciones sexuales son satisfactorias, por el simple hecho de practicar con su pareja el coito con una cierta periodicidad.

¿Digamos que dos veces a la semana estaría bien? ¿Una?

Pues no hay una respuesta para esto.

Pero si piensas que tu sexualidad se basa únicamente en la cópula y además  te excusas en que tu ritmo de vida no da tiempo para nada más, debido al estrés en el trabajo y los hijos, pues quizás sea un buen resultado para ti. Aunque también podría significar que tienes un total desconocimiento en lo que se refiere al sexo y a tu sexualidad.

Vamos, que no te conoces del todo bien y tampoco a tu pareja.

Los primeros contactos con la sexualidad

Lxs que hemos nacido entre los años 70 hasta entrados los 80 seguramente recordaremos, a la edad de los 9 años como en el colegio tuvimos la fortuna de tener los primeros contactos en educación sexual.

A través de unas diapositivas nos mostraban los genitales femeninos y masculinos. Y nos explicaban las diferentes partes de las que se componían.

reproductor humano

Pero ahí no quedaba todo, además nos desvelaban que los niños nacían porque papá introducía el pene en la vagina de mamá… Y hasta ahí.

Con el paso de los años te dabas cuenta que la educación sexual que enseñaban en los colegios no era tan precisa y educadora como se podría esperar, más bien escasa e impregnada de tabúes incluso por parte de los que eran “formadores” en sexualidad.

Y claro, esto es como todo, uno se crea así mismo a través de los conocimientos y experiencias que recibe durante su vida.

¿Pero qué pasa cuando llegamos a la edad adulta?

Algunas personas habrán llevado su sexualidad mejor y otras peor sin ser conscientes de ello.

Unxs disfrutan de una sexualidad libre, saludable y otrxs, por el contrario, puede que hayan llegado a la edad adulta tan solo practicando el coito como única vía al sexo y al placer sexual.

Si te encuentras en el segundo caso puede significar dos cosas:

La primera es que te sientas agusto practicando únicamente el coito con tu pareja y, por lo tanto, no tengas necesidad de nada más para obtener placer sexual, lo cual es totalmente respetable.

La segunda sería que por falta de información o por temor a ser rechazado al proponer otras prácticas sexuales a tu pareja, estuvieses limitando el placer sexual de ambos.

La importancia de la educación sexual y continua formación

El ser humano no se hace sexuado con el paso de los años, eso ya viene de serie al nacer y la sexualidad no es tan solo un aspecto físico. Va mucho más allá de todo eso, es una interrelación libre entre personas con la capacidad y la necesidad de sentir placer, sin pautas establecidas ni unos cánones que cumplir de manera férrea. El sexo también va acompañado de imaginación y el respeto mutuo entre las personas involucradas, de aceptarte a ti y a tu pareja con sus defectos y diferencias.

Esta es la base de toda relación sexual sana.

¿Y si llegamos a la edad adulta sin conocer realmente nuestra sexualidad?

Pues estaremos perdiendo un tiempo muy valioso y la oportunidad de sentir el placer sexual en toda su plenitud.

Si de pequeños y de jóvenes no hemos recibido una educación sexual que nos enseñe a entender nuestro cuerpo, aprender a recibir y dar placer, así como a respetar la sexualidad de las demás personas, nos puede afectar al llegar a la edad adulta. Y todo esto “se agrava” si optamos por descubrir nuestra sexualidad a través de otros mecanismos equivocados como la pornografía.

Expande tu placer sexual

¿Por qué limitar el sexo al coito o a la eyaculación como final del placer sexual?

La tan arraigada “penetración” como único modelo sexual imperante en la sociedad, lleva a pensar que todo aquello que no finalice en coito es producto de inmadurez sexual y para el sexo masculino una falta de hombría. Vaya que si no hay penetración no se es un macho.

Error… Pero ERROR con mayúsculas.

En el sexo, existen muchas otras vías sexuales que pueden tanto sustituir como acompañar al coito o la penetración y son igual de placenteras: las caricias, los besos, el masaje yoni o el lingam, el teabagging, el squirt, el tantra, el shibari, el sexting, el cunnilingus, etc, etc.

También podemos encontrar numerosos juguetes sexuales como vibradores, plugs anales, estimuladores de clítoris, dildos. Y así podríamos seguir enumerando un buen rato más.

Todas estas prácticas y juguetes sexuales son parte esencial para conseguir una vida sexual plena y satisfactoria, libre de tabúes y respetuosa con uno mismo, con tu pareja o con los demás.

Desde Sex Academy trabajamos día a día para educar a las personas en materia de sexualidad y hacerles llegar otra visión del sexo que va más allá del coito y la penetración. La falta de naturalidad y creatividad en el sexo puede provocar, tanto en la mujer como en el hombre, trastornos psicológicos, baja autoestima y problemas de impotencia en el varón.

Por medio de nuestros talleres, cursos y actividades queremos conseguir que el concepto de sexualidad no se limite simplemente a lo corporal.

La sexualidad también es afecto y comprensión.

Sobre todo en edades más avanzadas, donde el envejecimiento marca ciertos procesos biológicos como puede ser la menopausia y la falta de erección. Es innegable que los cambios físicos propios del paso de los años afectan a la sexualidad de nuestros cuerpos y a la práctica del sexo.

Pero como se suele decir: para todo hay solución y en el sexo no iba a ser menos ;)

P.D.: ¿Te ha parecido interesante el artículo? Entonces, quizás quieras estar al corriente de los talleres que impartimos en Sex Academy sobre sexualidad haciendo click aquí.

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