‘Mi cita Tinder ha sido un fail’ y otros cuentos de terror millennial

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Dicen que quien no arriesga no gana y que si no tienes nada, no tienes nada que perder. Pero de lo que dicen a lo que pasa hay un trecho: no has ganado nada, has perdido en tiempo y encima has invitado. Welcome a citas desastrosas. Pasa, pasa…


Las apps para ligar tienen muchas cosas buenas, no lo negamos, pero también es verdad que son un hervidero de gente que… cómo lo diríamos... digamos que “no ha tenido muy buena suerte” face to face. ¡Ojo! Esto puede ser por muchos motivos, motivos que parecen desaparecer detrás de una pantalla y tres o cuatro filtros de instagram después.


Las situaciones que puedes encontrarte

NO ERA QUIEN DECÍA SER:


Bueno, habéis compartido horas y horas de conversación, has gastado muchos megas con esta persona. Era tan interesante, tan inteligente, tan… ¡de mentira! Llegas a la cafetería de moda donde ponen un doble machiatto descafeinado con leche de avena y una pizca de canela y unos donuts veganos de morirse. Encima el lugar lo ha escogido él y no podía ser más perfecto. Echas un vistazo rápido y te planteas que a lo mejor has llegado demasiado pronto. Te sientas en el sitio más íntimo que encuentras porque esto puede ser la CITA en mayúsculas que estabas esperando -luego seguramente pasearéis rodeados de hojas ocres y secas en el suelo, y él te dejará su levita porque refresca-. Tu imaginación vuela hasta que el tipo de la mesa de enfrente se asoma por encima del libro de Coelho que está leyendo. Te sonríe, te saluda, se levanta y se sienta contigo. “Quién es usted”, te preguntas, pero antes de pronunciar palabra asegura ser él. No, no puede ser porque él tiene mucho más pelo en la cabeza y menos en las orejas, tiene una barba insultantemente sexi y, desde luego, jamás leería a Coelho. “Me gusta mantener mi privacidad en las redes. Me conoce mucha gente”, se excusa. “Pero no hay tanta diferencia entre mi foto de perfil y yo, ¿no? Además hemos tenido una conexión más allá”. Te coge de la mano. SO-CO-RRO.

 

ES QUIEN DICE SER PERO HACE TIEMPO QUE DEJÓ DE SERLO:


¡Pero qué pibón! Qué porte, qué elegancia. Te encanta, ¡claro que te encanta! Además no tiene ni una falta de ortografía. ¿Podrías haberte enamorado? Es pronto para llamarlo amor, pero es un crush total. Qué madurez, qué educación. Ya no hay hombres así en el mundo… Total, que quedáis en que te irá a buscar al trabajo como un caballero. Te ha parecido un poco arcaico, pero ¡qué narices! Piensas disfrutarlo. Como no quieres un pirado en la puerta de tu trabajo te has metido en las oficinas de tres calles más abajo y le has mandado ubicación. Te dice que va en un BMW negro; Christian Grey, are you? A los pocos minutos ves el coche, él sale por la puerta. Espera… ¿es él? Coge el móvil y te llama. ¡Oh, sí! ¡Es él! Claro que tiene un BMW, ¡se lo han podido regalar sus nietos en su setenta cumpleaños! Que ese tono deslavado de la foto no era un filtro, amiga. Que esa foto está tomada en 1965. Apagas el móvil. Sorry not sorry, pero una cosa es que yo decida conocer a una persona mucho más mayor y otra muy distinta que me mientan en la cara -o en la pantalla-.


HELLO, DEAR EX


Desde que habías vuelto al mercado tenías, bueno, amigas. Ya sabes. No te importaba conocer a gente, estabas fluyendo, conociéndote a ti misma, conociéndote a ti misma a través de otros cuerpos. Te lo estás pasando pipa, nena. Fiesta ibicenca en la playa con la que conociste el mes pasado, cine alternativo con la camarera parisina del pub donde conociste a la venezolana con la que te vas de escapada la semana que viene pero… ufff, alguien te ha tocado la patata. Te abriste Tinder por probar, porque era fácil, porque estás abierta a todo -incluso a ese trío con esa pareja de guapos, mira, quién te ha visto y quién te ve-, pero de repente tienes un supermatch de una chica en un radio de 5km y en su descripción lees que vive en tu misma ciudad. No quieres nada serio pero siempre está bien tener a alguien a mano, quién sabe. Le hablas. Para tu sorpresa la primera conversación no cae en el típico holaquietalbienytú. Qué sorpresa. Pasan los días, seguís hablando. Es muy mona, demasiado, pero es que en este mundo hay gente que lo tiene todo y solo puedes rendirte a sus encantos y disfrutar. Espera, espera… ¿que su película favorita es Los Amantes del Círculo Polar? Esto es el destino. ¿Que también odia esta moda absurda por el aguacate? Cásate conmigo. Es PER-FEC-TA. Ha pasado demasiado tiempo, necesitas ver a este ángel caído del cielo solo para ti de una vez. ¡Joder, ha elegido mi bar favorito para vernos! De esto es lo que hablaba Disney, ¿no? Ahora lo entiendo. Llegas. ¡Mierda! Tu ex está dentro tomándose una birra y decides esperar en la puerta para proponer otro sitio en cuanto tu cita llegue. Pasa el tiempo, llega tarde. Tu ex sale, te mira y te saluda. ¿Hace cuánto que no la ves? La saludas con esperanzas de que no se quede charlando, qué incómodo sería, pero no le dices que esperas a tu cita. Ella ya lo sabe. Oh, claro que lo sabe. “No va a venir”, dice como si fuese una pitonisa de feria. Espera, ¿qué? “No va a venir porque soy yo”. EMMMM, VALE TIERRA TRÁGAME YA. 


Cómo sobrellevarlo con dignidad

Contra estos seres no se puede hacer nada. Por más que intentes averiguar el lado oscuro de un perfil de Tinder, es imposible. Incluso tú no eres 100% honesta por internet, ¿acaso no pones las mejores fotos y destacas tus mejores virtudes? Además no puedes emparanoiarte y pensar que todo el mundo sin excepción miente, porque enseñar lo mejor de ti y crecerte un poco -un poco, no te pases- no es mentir y detrás de la mayoría de perfiles hay una persona honesta en mayor o menor medida.

El problema está cuando llegas a un caso tan extremo como que tu ex ha fingido ser otra persona para reconquistarte -o vengarse-, cuando la foto no coincide y a saber en qué más te ha mentido, cuando no te ha dicho su verdadera edad o simplemente cuando ha usado las facilidades de internet para MENTIR. 

Ante eso solo tienes una solución: recoger tus pedazos, resurgir de tus cenizas como el ave fénix y masturbarte con Clitherapy Bad Day Killer y Better Than Your Ex, un potenciador del orgasmo y un vibrador discreto pero muy potente que te generará tanto placer como para dar y regalar. Adiós fails de Tinder, hasta nunca malas experiencias. Tú no te vas a fallar, tú puedes llegar a tus propias expectativas y todo lo demás… ¡ya vendrá!

 

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